Valores. 驴Lo Profundo o lo Superfluo?

pedroslideEl Viernes pasado las C谩maras Empresariales del pa铆s me invitaron a hablar de Educaci贸n. Hab铆a preparado una presentaci贸n con n煤meros, estad铆sticas, propuestas. Pero la noche anterior decid铆 hablar desde el coraz贸n, desde lo que siento que nos esta pasando, y dije esto que comparto con Ustedes, lectores generosos de mis columnas de los Domingos.

La Educaci贸n es el problema m谩s urgente que hoy tenemos.

Est谩 creando desigualdades. Solo 1 de cada 10 de los que nacen en los hogares m谩s pobres termina el bachillerato mientras que 8 de cada 10 de los que nacen en los hogares m谩s ricos lo hacen.

Esta expulsando a j贸venes en lugar de integrarlos.

Por ello felicito y agradezco a los que trabajan por ella y por su iniciativa de poner la educaci贸n en la Agenda Nacional.

Pero perm铆tanme antes de hablar de Educaci贸n, se帽alar cual es la peor consecuencia de lo que nos esta pasando.

Estamos perdiendo los valores.

Esos valores que nos hicieron grandes como naci贸n, como pa铆s, que construyeron al Uruguay.

El valor del trabajo, el valor de la honestidad, el valor de la familia, del respeto, de la tolerancia.

El valor de vivir en paz, del respeto por la autoridad que es eso, autoridad que todos debemos respetar, el respeto por la ley, por la norma, que no es otra cosa que el respeto por el otro, por la vida en sociedad. El respeto por el ambiente. Por la justicia.

No es solo que esta decayendo nuestra educaci贸n.
Estamos perdiendo los valores de esa sociedad que conocimos hasta hace poco.

Esa que queremos recuperar.

Esa sociedad en que el que trabaja es felicitado y no castigado con impuestos.

Esa sociedad que no hace de la d谩diva y el asistencialismo su pol铆tica social sino que la construye a partir de la solidaridad y la formaci贸n. Porque la mejor pol铆tica social es el estudio y el trabajo.

Esa sociedad que respeta al vecino, a la mujer, al adversario pol铆tico, al deportivo, al del interior o al de otro barrio. No esa que de tanto en tanto, de vez en vez, levanta a uno contra el otro.

Esa sociedad que propon铆a el hablar bien, el no referirse al otro como nabo o gil, sino como alguien que piensa distinto y que puede tener raz贸n, aunque pensemos que no la tiene.

La que escucha al otro, con respeto, y de esa forma logra consensos.

Esa sociedad que no fomenta la transgresi贸n de normas, ni las justifica, sino que logra que todos, voluntariamente, las cumplan.

Esa sociedad que respeta al polic铆a, al maestro, al director.

En que los buenos son los polic铆as, no los delincuentes. Los que estudian y trabajan, no los que no lo hacen.

Esa sociedad que lucha por sus derechos, pero que sobre todo, sobre todo, habla de sus deberes y de sus obligaciones.

Porque estamos llenos de discursos sobre derechos y vac铆os de deberes.

Una sociedad en que nosotros los pol铆ticos somos los primeros en hablar de nuestras obligaciones. Obligaciones de trabajar por nuestro empleador, el pueblo.

Y en que debemos dar el ejemplo trabajando los 30 d铆as del mes en el parlamento y no tan solo 18 d铆as, como lo hacemos hoy.

En que cumplimos con la obligaci贸n de asistir a todas las sesiones del senado y diputados y de las comisiones que nos convoquen.

Con la obligaci贸n de dar explicaci贸n y rendici贸n de cuentas publicas de nuestro trabajo en lugar de viajar a costa del estado.

Una sociedad en que se ponen en los cargos p煤blicos a los mejores, no a los que fracasaron en el campo electoral.

Una sociedad que respeta la ley y la justicia, no que modifica las normas penales cuando se aplican a sus correligionarios.

Una sociedad en que el pol铆tico es ejemplo de los ciudadanos.

Una sociedad que debe volver a construirse sobre los cimientos de la honradez, la decencia, y que habla de contenidos.

Esa es la sociedad, plena de valores, que tenemos que construir. Una que grite que 隆primero est谩n los deberes, nuestras obligaciones como ciudadanos, y luego los derechos!

No la sociedad hip贸crita de los que dicen como deben vivir los otros, mientras viven de otra forma.

Una sociedad en que la solidaridad no se publicita ni se usa para conseguir votos sino para ayudar.

Esa sociedad que so帽aban Jos茅 Pedro Varela y su escuela, laica, gratuita, publica y obligatoria, Enriqueta Compte y Rique y su jard铆n de infantes, Figari y la escuela de artes y oficios, Batlle y Ordo帽ez y Jos茅 Enrique Rod贸 y sus liceos departamentales, Grompone y el IPA, Pivel Devoto y la democratizaci贸n de la ense帽anza, y Germ谩n Rama y sus escuelas de tiempo completo.

Esa sociedad en que el que estudia y se esfuerza es el primer ciudadano, el m谩s valorado, el m谩s respetado.

Esa sociedad en que vale el contenido, lo profundo, y no lo superficial, el envase. Esa sociedad en que derrotamos a los 140 caracteres.

Ese Uruguay que a partir de la educaci贸n debemos crear y que estamos perdiendo y que esperamos recuperar a partir del a帽o pr贸ximo, con ustedes y todos los uruguayos que han tenido la feliz y necesaria iniciativa de poner en primer lugar a la Educaci贸n.

 

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