Trabajo Obligatorio para las Personas Privadas de Libertad

camara de senadores

Montevideo, 15 de febrero de 2015

Señor Presidente
De la Cámara de Senadores
Raúl Sendic
Presente

De mi mayor consideración:

Me dirijo a usted a fin de presentar al Senado el adjunto Proyecto de Ley, por el que se establece el trabajo obligatorio para las personas privadas de libertad.

Sin otro particular saluda a usted muy atentamente,

Pedro Bordaberry
Senador

separador

Proyecto de ley por el que se establece el Trabajo Obligatorio para las Personas Privadas de Libertad

Proyecto de Ley

Artículo 1º – Modifícase el artículo 41 del decreto -ley 14.470, de 2 de diciembre de 1975, en la redacción dada por el Artículo 1º de la Ley Nº 15.536 de 12 de abril de 1984, el que quedará redactado en los siguientes términos:

“ARTICULO 41. El trabajo constituye un derecho y un deber del recluso. El trabajo de todos los reclusos (procesados y penados) será obligatorio y remunerado y estará organizado siguiendo criterios pedagógicos y psicotécnicos. Se tendrá en cuenta preferentemente la exigencia del tratamiento procurándose promover, mantener y perfeccionar las aptitudes laborales de los reclusos y sus capacidades individuales. El producto de la remuneración por el trabajo obligatorio de los reclusos será inembargable y sin perjuicio de las previsiones de los artículos 46 y 47 de esta ley, se aplicaran a:

1. A reparar e indemnizar los daños causados por el delito.
2. A las prestaciones alimenticias a que está obligado.
3. A contribuir a los gastos extraordinarios y necesarios para mantener o incrementar los medios productivos que, como fuente de trabajo, beneficien al recluso.
4. A formar un fondo propio que se le entregara al ser liberado.

Los reclusos estarán obligados a prestarle al establecimiento de reclusión aquellos servicios necesarios para su conservación, mantenimiento, mejoramiento, reparación y aseo, sin que deban recibir remuneración por estas tareas, salvo en aquellos casos en que constituyan la única actividad encomendada al recluso.
Aquel que se negare a trabajar o voluntariamente lo hiciere en forma imperfecta será sancionado con alguna de las medidas disciplinarias prescriptas en la presente ley, sin que pueda obligársele coactivamente a trabajar y perderá asimismo el derecho al régimen del beneficio de salidas transitorias. Y concomitantemente la calificación del recluso se considerará como de “notoria mala conducta”. Todo ello mientras dure su actitud, independientemente de que en otros aspectos observare buen comportamiento”.

Montevideo, 15 de febrero de 2015

Pedro Bordaberry
Senador

separador

Exposición de Motivos

Por el presente proyecto de ley se promueve implantar la obligación de trabajar por parte de los Reclusos procesados y hacer efectiva la obligación para los condenados. Actualmente solo los reclusos condenados tienen la obligación de trabajar conforme al artículo 41 de la ley 14.470, de 2 de diciembre de 1975.
Según datos aportados por el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) a noviembre de 2014, en todo el sistema carcelario uruguayo aproximadamente, había unas 9.200 personas privadas de libertad. Sin embargo solo trabajaran 2.200 reclusos. Es decir que hay unos 7.000 reclusos que no trabajan. (http://www.lr21.com.uy/comunidad/1203425-el-64-de-los-reclusos-estudian-trabajan-o-realizan-actividades-culturales-yo-deportivas)
Además del total de reclusos, tan solo el 34% son penados mientras que el 66% restante están procesados y por lo tanto actualmente, sin obligación efectiva de trabajar.

Cabe muy especialmente consignar, que el propio ministro del Interior, Eduardo Bonomi, hablando en el seminario “Cárceles en el Uruguay, realizaciones y perspectivas” que tuvo lugar en el Palacio Legislativo, señaló que los presos deben cumplir trabajos obligatorios.
Bonomi dijo que para él ha “fracasado la política de represión” y de asistencia social para combatir la delincuencia. Según Bonomi, la delincuencia tiene que ver con la política carcelaria porque es también “un problema de seguridad”. “Si no establecemos que el trabajo debe ser obligatorio, no avanzamos nada. (…) El mejor sistema que hemos visto se encuentra en República Dominicana, donde el trabajo es obligatorio” en las cárceles, explicó. (El País 21/10/11). (http://historico.elpais.com.uy/111021/pnacio-601206/politica/el-69/   http://subrayado.com.uy/Site/Print.aspx?NiD=5371 )

En el Ministerio del Interior prima la posición que considera que se puede establecer que el trabajo para los presos es obligatorio, dijeron fuentes de esa cartera” (El País 6/1/11). (http://historico.elpais.com.uy/110106/pnacio-539612/nacional/gobierno-preve-habilitar-salidas-de-reclusos-para-que-trabajen/)
En derecho comparado innumerables países tienen dispuesta la obligación, a modo de ejemplo, según la Ley de Ejecuciones Penales brasileña todos los presos deben trabajar, lo que no es una opción sino una obligación.

Situación similar se da en México, República Dominicana, Guatemala (artículos 47 y 48 del Código Penal), EE.UU. Finlandia, Japón y muchos otros países. En Argentina la ley 24.660 establece en el art. 106 de su cuerpo que ” El trabajo constituye un derecho y un deber del interno.
El trabajo penitenciario tiene por finalidad la preparación de los reclusos para su reincersión a la sociedad y acceso al mercado laboral cuando alcancen la libertad. Tiene carácter formativo, creador o conservador de los hábitos laboral, productivo o terapéutico.
El trabajo penitenciario está considerado como uno de los elementos fundamentales de tratamiento del interno, constituye decisivamente en su proceso de resocialización.

De esta forma se combate el ocio, se fomenta la enseñanza de oficios y labores, y se desarrollan una actividad productiva. El trabajo penitenciario cumple un fin resocializador y es un elemento dignificante que permite al recluso redimir su pena. Se trata de imponer el trabajo obligatorio, no el trabajo forzado o coercitivo.
El cumplir con el desarrollo de una actividad laboral por parte del reo hace que este desarrolle cierta disciplina y lo prepara para poder desarrollar un trabajo remunerado al cumplir su condena, lo que haría mas fácil su integración a la sociedad, ya que el hecho de tener conocimientos para desarrollar un trabajo ya sea de tipo manual o intelectual contribuye a que el reo no vuelva a delinquir al cumplir su condena, y con esto se lograría alcanzar el fin primordial del derecho penitenciario, lo cual seria su readaptación social para poder devolverlo a la sociedad como un ente útil a ella.

La Ley Penitenciaria vigente, Nº 14.470 establecía en su artículo 41 que el trabajo era obligatorio para penados y procesados, pero en 1984 se modificó ese articulo (por la Ley Nº 15.536 del 12 de abril de 1984) y se estableció el trabajo solo para los penados como obligatorio.

El referido Artículo 1º de la Ley Nº 15.536 de 12 de abril de 1984 estableció: Modifícase el artículo 41 de la ley 14.470, de 2 de diciembre de 1975, el que quedará redactado en los siguientes términos:

“ARTICULO 41. El trabajo de los reclusos penados será obligatorio y estará organizado siguiendo criterios pedagógicos y psicotécnicos. Se tendrá en cuenta preferentemente la exigencia del tratamiento procurándose promover, mantener y perfeccionar las aptitudes laborales de los reclusos y sus capacidades individuales. Tratándose de reclusos procesados, la autoridad carcelaria deberá siempre proporcionarles la posibilidad de trabajar, cuando aquéllos manifestaren voluntariamente su disposición de hacerlo.
Mientras que el original, Artículo 41 de la ley Nº 14.470, de 2 de diciembre de 1975 establecía: El trabajo de los reclusos será obligatorio y remunerado y estará organizado siguiendo criterios pedagógicos y psicotécnicos. Se tendrá en cuenta preferentemente la exigencia del tratamiento procurándose promover, mantener y perfeccionar las aptitudes laborales de los reclusos y sus capacidades individuales. A tal fin podrá el recluso solicitar el género de trabajo a realizar elevando el correspondiente pedido, el cual será contemplado en lo posible, atendiendo a su proyección sobre la vida en libertad del recluso y a los medios con que cuente el establecimiento”.

En suma, el trabajo penitenciario persigue como objetivos, facilitar la disciplina y crear hábitos de trabajo como medio de conseguir la adaptación social del penado. Para el recluso además cualquier ocupación le hace llevadera y útil la condena, ya que cualquier trabajo es mejor a estar todo el día vegetando en un círculo vicioso de aburrimiento y de pensamientos tortuosos. El trabajo obligatorio incluye a modo de ejemplo que entre los oficios posibles figuren: carpintería, zapatería, sastrería, albañilería, fontanería, tejeduría o costura, así como también trabajo agrícola, o de producción artesanal, industrial y secundaria entre otras tantas.
Además el trabajo en sí tiene una importancia secundaria vinculada a la seguridad. Por cuanto los programas de trabajo significativo contribuyen a hacer de las prisiones un entorno más seguro, mejor controlado y positivo y que tiende a mejorar la eficacia de las operaciones institucionales.

Esta opinión sobre el trabajo, la confirma un funcionario superior del servicio penitenciario británico al señalar: “La esencia del trabajo en prisión es que es fundamentalmente vigilado, lo que implica atención y control de los reclusos y exige una estructura administrativa adecuada que le sirva de apoyo” ([Dunbar, I. The management of regimes. En Developments in prison service education and training, I. Benson y otros. Coombe Lodge report, 22 (1): 29 a 32. Bristol, Further Education Staff College, 1990.], pág. 30).

La base de toda obra de reeducación social de los delincuentes debe descansar en el trabajo productivo, entendiéndose por tal el que rinda, el que sea útil, el que capacite profesionalmente al recluido.
Su finalidad es reinsertar socialmente a los que sobrellevan las penas privativas de libertad, y por lo tanto debe ser formativo, digno y adecuado a las aptitudes y calificación profesional de los internos.

Montevideo, 15 de febrero de 2015

Pedro Bordaberry
Senador

separador

 

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