Primero lo Primero

pedroEn 1963 cerca de 400 profesionales del dise帽o y聽 la comunicaci贸n publicaron en Gran Breta帽a un Manifiesto que se llam贸 鈥淧rimero lo Primero鈥 (The First Things Manifiesto). En el mismo se atacaba la cultura consumista que s贸lo se interesaba por comprar y vender cosas y no ten铆a una dimensi贸n humanista.

El manifiesto se populariz贸 luego en el dicho 鈥渓o primero es lo primero鈥 que no por ser sencillo es falto de profundidad.

El no empezar por lo primero es, quiz谩s, uno de los problemas que tenemos en el Uruguay: muchas veces empezamos por el final. Primero proponemos y despu茅s averiguamos si se puede hacer.

Dejamos de lado el proceso natural que se requiere para tener 茅xito: recopilaci贸n de informaci贸n, an谩lisis, diagn贸stico聽y propuesta para finalmente llegar al resultado.

Tomamos por el atajo de proponer algo y si, por azar del destino, intuici贸n o suerte logramos el resultado, nos envalentonamos y volvemos a hacerlo.

Eso lleva a correr riesgos, a sufrir desgastes, perdida de tiempo y muchas veces a tratar de maquillar los resultados que no se lograron por la imprevisi贸n.

Hay muchos ejemplos recientes de esto.

Se propuso y acept贸 traer presos de Guant谩namo a nuestro pa铆s, sujeto a que no puedan abandonar el Uruguay por dos a帽os. Se fundament贸 esto en que Uruguay es un pa铆s con una larga tradici贸n en materia de asilo y refugio pol铆tico.

El Presidente y el Ministro lo anunciaron y despu茅s se enteraron que en realidad, para que haya asilo y refugio pol铆tico, es el propio asilado o refugiado quien lo tiene que pedir y no el pa铆s que lo tiene privado de libertad.

No hay problemas, dijeron, el pa铆s que lo pide se encargar谩 que los presos 鈥渧oluntariamente鈥 lo soliciten. Una vuelta de carnero dif铆cil de comprender.

Salvada esa objeci贸n, que debi贸 ser analizada en forma previa, surgi贸 otra. El pa铆s que los tiene presos y sin juicio hace trece a帽os exige que no puedan abandonar nuestro territorio por dos a帽os.

Nuevo problema: si alguien pide refugio o asilo puede dejar sin efecto ese pedido cuando quiera, por lo que la exigencia de que permanezcan en el Uruguay por dos a帽os no puede aplicarse.

Los 煤nicos que pueden disponer de limitaciones de este tipo, en el Uruguay, son los Jueces y para ello se necesita una ley que los habilite a hacerlo.

Frente a esta nueva objeci贸n el Presidente, visiblemente enojado, expres贸 que si quer铆an se ir铆an cuando quisieran.

驴Entonces? 驴D贸nde qued贸 su propuesta inicial de que ven铆an como refugiados por pedido del gobierno de otro pa铆s y no podr铆an abandonar el Uruguay por dos a帽os?

Dejemos atr谩s el an谩lisis de esta nueva desprolijidad presidencial que muestra que primero debieron 茅l y el ministro consultar y analizar antes de proponer y prometer.

Analicemos m谩s ejemplos.

La ley de la marihuana es otro.

鈥淰amos a liberar la producci贸n de la marihuana y el Estado la va a producir y vender鈥 dijeron en una inefable conferencia de prensa cuatro ministros y el Secretario de la Presidencia. La misma se realizaba pocos d铆as despu茅s del asesinato de un trabajador por parte de un menor de edad.

La noticia de la liberaci贸n de la marihuana distrajo la indignaci贸n popular por el homicidio que fue filmado por las c谩maras de seguridad e informado en los noticieros.

Una vez m谩s presentaron una propuesta sin analizarla e iniciaron un cantinflesco periplo.

Ese d铆a anunciaron que el Estado comprar铆a la droga y la distribuir铆a. Ante la pregunta de si lo comprar铆a a los narcotraficantes se dieron cuenta que estaban en problemas y respondieron que la plantar铆a el Ejercito, para luego cambiar a que se dar铆an licencias para plantar.

隆No se hab铆an preguntado quien ser铆a el que producir铆a la droga!

Por otro lado, fundamentaron la liberaci贸n del mercado de la marihuana en que se le sacaba el mismo a los narcos que dejar铆an de ganar mucho dinero. La pregunta siguiente que se les hizo fue si eso aplicar铆a a otras drogas como la coca铆na o la pasta base.

El razonamiento era sencillo: si la forma de combatir la droga era legalizando la misma, 驴porqu茅 no legalizar tambi茅n otras?

El candidato Tabar茅 V谩zquez expres贸 que ese razonamiento era correcto y que deb铆a seguirse ahora con la coca铆na. Un legislador departamental de Florida sugiri贸 tambi茅n 隆seguir con la Pasta Base!

Cuando se pregunt贸 como se asegurar铆an que se plantara en los hogares s贸lo para autoconsumo y no para vender, se expres贸 que se limitar铆a el n煤mero de plantas autorizado por casa. La pregunta evidente fue entonces 驴c贸mo se asegurar谩n que no se plante para vender en las casas de aquellos que no consumen?

El mayor dislate fue cuando se pregunt贸 al propio Presidente acerca de 驴c贸mo se controlar铆a que aquellos que compran en las farmacias lo consuman ellos y no se lo den a menores o lo vendan a terceros? 隆Pediremos que se devuelvan las colillas! fue la respuesta.

La 煤ltima justificaci贸n, anunciada junto a Soros y Rockefeller tambi茅n desde Estados Unidos (en una rara coincidencia con lo de Guant谩namo y la financiaci贸n de la campa帽a contra la Reforma por la Baja de Edad) fue que se trataba de un experimento y si no funcionaba se dejar铆a sin efecto.

Durante tres o cuatro a帽os le dar谩n al que quiera 40 cigarrillos de marihuana por mes a 20 pesos, autorizar谩n plantar en las casas o tener clubes de consumo, y despu茅s un d铆a dir谩n: el experimento no funcion贸 por lo que 隆no les vamos a dar m谩s!

Lo peor es el ambiente festivo que rode贸 toda esta desprolijidad.

El compartible objetivo de buscar caminos para que se consuma menos droga termin贸, en el trazo grueso de la comunicaci贸n, en una defensa del consumo.

D铆as pasados estuve en el Sindicato M茅dico del Uruguay y pregunt茅 sobre el tema. Si bien no hay unanimidad, varios m茅dicos manifestaron su preocupaci贸n e incluso citaron a la Sociedad de Medicina y Psiquiatr铆a con su an谩lisis contrario a la propuesta del gobierno.

Quiz谩s el Presidente tendr铆a que haber empezado pregunt谩ndole a los expertos antes de lanzar esa idea.

No dudamos de su buena intenci贸n inicial. Pero ese objetivo debi贸 ser precedido de an谩lisis, estudios, opiniones de expertos y parece haberse perdido en la defensa de una idea no estudiada debidamente.

Enceguecido por los flashes de los noticieros internacionales que se interesaron por un experimento que se lleva a cabo con los uruguayos, perdi贸 de vista la visi贸n humanista.

脡l, que tanto habla contra la sociedad del consumo, se extravi贸 entre los expertos del comprar y vender. Entre los Soros y los Rockefeller, entre los dicen que abrir el mercado y la competencia, es lo mejor.

Olvid贸, que lo primero es lo primero.

 

 

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