Partidos pol铆ticos y democracia

Por Andrea Maddalena;

El sistema pol铆tico uruguayo, 聽enfrenta un gran desaf铆o, profundizar la democracia dentro de las estructuras partidarias y hacia el conjunto de la sociedad que聽 cada d铆a expresa un mayor multiculturalismo. Haciendo referencia a criterios que hist贸ricamente se han utilizado para la elaboraci贸n de las listas en los Partidos Pol铆ticos, podemos enumerar algunos de ellos. Algunos factores est谩n vinculados a la demanda por parte de los Partidos y otros est谩n vinculados a la oferta por parte del electorado.

El reconocimiento a la trayectoria de un/a ciudadano/a es una variable que influye de manera significativa a la hora de dise帽ar una lista de candidaturas, a cargos legislativos y ejecutivos. Se expresa por聽 los a帽os de militancia, la lealtad al sector pol铆tico; el desempe帽o en cargos asumidos en representaci贸n del mismo; el peso simb贸lico que presenta hacia la interna y hacia fuera de la organizaci贸n pol铆tica.

Las cualidades personales tambi茅n son valoradas de manera importante; la formaci贸n profesional, las especializaciones y los conocimientos en la tarea para la cual ser谩 potencialmente elegido/a; la capacidad de relacionamiento con equipos de trabajo, la negociaci贸n y convocatoria; el carisma para la oratoria y la llegada efectiva a la gente.

El capital pol铆tico hace referencia a los lazos personales, familiares, amistades; con otros sectores del Partido y con grupos de inter茅s dentro de 茅ste; fundamentalmente con los movimientos sociales. La representatividad social es imperativa cuando se trata de incursionar con el discurso y las acciones en sociedades con diversidad demogr谩fica; 茅tnica; de g茅nero; socio econ贸mica; religiosa; etc.

Los aportes directos a las campa帽as electorales pueden dividirse en dos categor铆as, la captaci贸n de votos, siendo el liderazgo social, interno; sindical, gremial y la visibilidad p煤blica determinantes ineludibles para lograr dicho objetivo. La otra categor铆a es la econ贸mica, la que incluye el aporte de fondos para financiar las internas, elecciones nacionales y departamentales de acuerdo a la din谩mica de nuestro sistema en la actualidad.

Pero una de las caracter铆sticas que presenta nuestro escenario electoral es la lista cerrada y bloqueada. Se puede votar una lista cuyos nombres y聽 orden de los mismos han sido designados con anterioridad por los distintos sectores partidarios, seg煤n la combinaci贸n de criterios que 茅stos definan para las mismas. La ciudadan铆a elige entre un abanico de listas ya confeccionadas, por lo tanto no puede cambiar el orden en que aparecen las personas con posibilidades de ser electas en las mismas. El lugar en que aparece la persona que se candidatea a determinado cargo, es fundamental, para las probabilidades que tiene de salir electo.

Leyes que promueven equidad -como las que incorporan cuotas para garantizar la participaci贸n real de las mujeres en 谩mbitos de decisi贸n pol铆tica partidaria- generan pol茅mica y una necesaria reflexi贸n en relaci贸n a la calidad de la democracia en los 煤ltimos cien a帽os del Uruguay.

El Batllismo fue pionero en implementar este tipo de herramientas, atenuantes de desigualdades en oportunidades para las mujeres, que por ejemplo, quer铆an trabajar en la administraci贸n p煤blica, a inicios del 1900. Luego se habilitaron mecanismos para que las mujeres pudieran acceder a la educaci贸n terciaria, al voto y a ser electas (1946), a divorciarse, en definitiva, a ser sujetos de derechos que hasta mediados del siglo XX no lo eran en su totalidad.

Este acumulado resago hist贸rico, que determina el no ejercicio de derechos civiles y c铆vicos por parte de las mujeres –a pesar del Art. 8 de la Constituci贸n de 1830, d贸nde establece que nos diferenciamos por nuestros talentos y virtudes-, explica en gran parte la realidad que actualmente tenemos en el Parlamento Nacional, evidenciando un bajo porcentaje de mujeres a pesar de conformar casi el 54% de la sociedad uruguaya.

Los talentos y virtudes nos diferencian justamente si tenemos garantizada la igualdad de oportunidades para desarrollarlos y potenciarlos. Durante m谩s de 100 a帽os, con el Art. 8 vigente, 聽las mujeres no pudieron hacerlo, y a煤n hoy, hay argumentos de聽 inconstitucionalidad contra los mecanismos de acciones afirmativas, evidentemente, las leyes como la Constituci贸n, no garantizan una efectiva implementaci贸n de lo promovido por ellas, y es responsabilidad de todos que as铆 suceda, m谩s a煤n de qui茅nes nos decimos ser batllistas.

Las cuotas son un mal necesario (en las universidades, en la administraci贸n p煤blica, en 谩mbitos pol铆ticos; en las estructuras partidarias para estimular a los j贸venes a participar y estar en espacios de decisi贸n) porque los cambios culturales deber铆an habilitar la inclusi贸n de todos los actores sociales en tiempo y forma. Mientras tanto, debemos proponer alternativas que expresen nuestro compromiso indiscutido con el fortalecimiento de la democracia, debemos trabajar en la idea de cambiar el sistema electoral uruguayo, con listas abiertas y voto electr贸nico quiz谩s. Cu谩ndo exista voluntad pol铆tica, se podr谩 avanzar en dichos cambios que s贸lo podremos consolidar si lo hacemos entre todos, hombres y聽 mujeres con esp铆ritu republicano y liberal.

Dise帽ar propuestas que cubran las demandas del electorado en cuesti贸n, ser谩 una tarea que a los Partidos Pol铆ticos les significar谩 un profundo revisionismo de hist贸ricos h谩bitos y viejas costumbres. Y desafiando principios matem谩ticos鈥l orden de los factores, necesariamente altera el producto.

El Batllismo debe seguir impulsando batllismo en el siglo XXI.

Para reflexionar: Derechos, calidad democr谩tica, oportunidades, h谩bitos culturales, procesos hist贸ricos, poder, igualdad, equidad, diferencias, sistema electoral, dise帽o de listas, sociedad, libertad, compartir miradas, poder, Constituci贸n, implementaci贸n de las leyes, construcci贸n de ciudadan铆a, batllismo.

 

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