El 脷ltimo Partido

pedroEl argentino Alejandro Dolina es muy conocido en este lado del Plata por su programa de radio 鈥淟a Venganza Ser谩 Terrible鈥.

Adem谩s de conductor de radio es m煤sico y escritor.

En esta 煤ltima faceta escribi贸 cuentos vinculados con el f煤tbol que mezclan el deporte m谩s popular en el R铆o de la Plata con 鈥渋nfinidad de episodios novelescos鈥 seg煤n sus propias palabras.

As铆, crea personajes que uno se pregunta si existieron o no, aunque ello poco importa, como el refer铆 De Felipe que era tan justo que arbitraba favoreciendo a los buenos y castigando a los canallas, sin importar si unos u otros eran los que comet铆an las faltas.

Siempre cobraba a favor de los buenos.

En otro relata ese momento tan especial que se da cuando en la ceremonia de la 鈥減isadita鈥 dos de los que se proponen jugar un picadito de f煤tbol eligen a sus compa帽eros. Ah铆 Manuel Mandeb, uno de los que casi siempre eleg铆a, no optaba por los mejores sino por los que eran sus amigos. Comprend铆a que 鈥渦no juega mejor con sus amigos鈥 que lo entienden y hasta lo perdonan.

El relato que m谩s me gusta es 鈥淓l 脷ltimo Partido de Rosendo Bottaro鈥.

Bottaro hab铆a sido jugador profesional de f煤tbol y, ya veterano y retirado, los muchachos de la zona donde viv铆a lo convencieron que jugara en el cuadro del barrio que disputar铆a un torneo nocturno.

鈥淐on Usted en el cuadro no podemos perder鈥 le dijeron y 茅l no se neg贸.

Bottaro, seg煤n Dolina, no era un pibe pero confiaba en su toque, en su gambeta corta, en su tiro certero.

Al entrar a la cancha, en la tribuna, algunos comentaron con admiraci贸n: 鈥渆se es Bottaro, el que jug贸 en Lan煤s y en Ferro鈥. 脡l respondi贸 haciendo jueguito o malabarismos con la pelota antes del comienzo del partido.

Lo que vino despu茅s fue dur铆simo.

Ya en la cancha y con el partido empezado, se dio cuenta que no era el mismo que antes.

Lleg贸 tarde a la primer jugada. Fue a buscar la pelota atr谩s y no tuvo suerte. Intent贸 adelante y la pelota le pasaba siempre por arriba. Dej贸 pasar una pelota entre sus piernas pero no comprendieron su intenci贸n.

Apel贸 a su capacidad de organizar y se puso a gritar pidiendo calma o preanunciando jugadas pero no tuvo suerte o sus compa帽eros no lo entendieron.

Algunos comentarios burlones de la tribuna lo afectaron.

Fue desapareciendo.

Al final del partido lo buscaron para que devolviera la camiseta (nada peor para un crack que le pidan que devuelva la camiseta).

No lo encontraron.

Unos ni帽os que vend铆an caramelos dicen que lo vieron pasar por el camino de carbonilla rumbo a la estaci贸n.

Llevaba una camiseta en la mano e iba llorando.

Record茅 este cuento cuando esta semana se dijo que la pr贸xima elecci贸n nacional ser铆a entre la experiencia y la Sub 20.

Ese comentario repite errores como el de afirmar que el Sr. Bonomi seguir谩 siendo Ministro los pr贸ximos cinco a帽os, que hay que legalizar la coca铆na adem谩s de la marihuana, que se puede desconocer lo que el Pueblo decide con su voto porque el Pueblo a veces se equivoca, o el ponerse a realizar promesas populistas la misma noche de la elecci贸n interna.

La imagen del Domingo pasado, vestido de negro, y apur谩ndose a prometer rebajas de impuestos y otras cosas (luego de haber justamente aumentado los impuestos durante su gobierno) me recordaron esas escenas del cuento de Rosendo Bottaro.

Ese momento en que llegaba tarde a la pelota, bajaba y no la recib铆a y trataba adelante pero la pelota pasaba alto.

Lo de la Sub 20 o la experiencia se asemeja al grito de Bottaro que preanuncia jugadas sin suerte.

Por respeto a quien jug贸 en primera divisi贸n no contestamos esos comentarios desafortunados.

Ni los contestaremos.

Tan s贸lo nos sentaremos a verlo pasar por el camino de carbonilla. Ese que lleva a la estaci贸n.

Mientras tanto nos esforzaremos por construir un Uruguay mejor.

 

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