Carta de Pedro Bordaberry

Sres. Integrantes del Comité Ejecutivo Nacional
Sres. Convencionales
Amigos de Vamos Uruguay

Presente

De mi mayor consideración;

Tengo el alto honor de dirigirles la presente con el fin de comunicarles que no asumiré como miembro titular del Comité Ejecutivo Nacional de nuestro Partido, por los motivos que paso a enumerar.

Entiendo que el nuevo Comité Ejecutivo deberá trabajar para determinar los motivos que nos llevaron a la votación del pasado 26 de octubre. Ese análisis, obviamente, incluirá la actuación de quienes fuimos candidatos en la elección nacional y los pasos seguidos en los últimos años.

En estos últimos 4 años realizamos el Congreso Ideológico y aprobamos sus conclusiones casi por unanimidad de los convencionales. Realizamos varias elecciones juveniles en las que participaron decenas de miles de jóvenes.

En el período pre electoral elaboramos un programa de gobierno que creo es de avanzada y respondió a los más caros postulados y principios de nuestra Partido. El mismo priorizó la Educación, la Ciencia y Tecnología, la Investigación, la Seguridad Ciudadana, las políticas tributarias a favor del trabajador, los derechos de los jubilados, y la necesaria certeza y crecimiento de la economía, junto con una inserción internacional moderna y defensora de los intereses nacionales.

Ese programa fue respaldado, sin fisuras, por todos y reconocido por propios y extraños como serio, profesional y de cumplimiento posible.

Cuando me tocó proponer compañeros para integrar organismos públicos, lo hice pensando primero en la función a desempeñar, las características que quien ocupara el cargo debía tener, y las condiciones personales y técnicas del postulante.

He tratado de ser transparente en todos los pasos que he dado, haciendo públicas las motivaciones de tales propuestas, así como rindiendo cuentas de mi labor durante los 5 años que he estado en el Parlamento Nacional.

En lo personal, he tratado en estos años de trabajo en el Senado de la República de cumplir con las obligaciones, tanto formales como de fondo, que asumí con los uruguayos.

En el acierto y en el error, que de ambos esta regada la vida política, he puesto lo mejor de mi con lealtad y franqueza.

Pero los resultados del 26 de octubre no fueron los esperados ni por ustedes ni por mi y las causas, profundas, de ello es una tarea de impostergable análisis e identificación.

Creo que es el momento de la grandeza en el accionar, de la humildad en las reflexiones y de la identificación de los aciertos y errores para así retomar el camino que todos queremos para el Uruguay y el Partido.

El análisis de lo sucedido que realizará el Comité Ejecutivo Nacional tendrá, sin lugar a dudas, como un capítulo importante lo sucedido durante todo el período electoral.

Ese período me ha tenido a mi como uno de los principales protagonistas y obviamente no soy la mejor persona para analizar mi propio accionar. Ni debo serlo porque uno no sólo no es juez imparcial de sus actos, sino que es vital que quienes lleven adelante la tarea de análisis no hayan sido los principales actores de los hechos y actos a revisar.

Celebro que muchos de los que resultaron electos como integrantes del CEN para los próximos cinco años ingresen a él por primera vez. Estoy seguro que esa amalgama de juventud y experiencia, dotará al mismo de una frescura necesaria en estos momentos.

En ese sentido, como legislador electo puedo participar de las sesiones del Comité Ejecutivo Nacional con voz. Por lo que no asumiendo como miembro titular permitiré, además, a otros compañeros hacerlo.

Creo firmemente que necesitamos generar muchos espacios para que las nuevas generaciones tengan un lugar desde el cual trabajar, crecer, desarrollarse políticamente y este es mi primer paso en ese sentido.

También es necesario generar espacios de unión, no de unanimidad, dentro del Partido. Las pasiones de los tiempos electorales, tan habituales y humanas, han dejado secuelas que deben cicatrizar rápidamente. Esta decisión, habiendo sido yo principal actor de la competencia, también persigue ese fin de ser aceite en las aguas posteriores a los tiempos electorales.

Mis pensamientos son también para los 333 convencionales, de los 489 que sufragaron, que nos acompañaron con su voto el pasado 6 de Diciembre. Su masivo apoyo me emocionó, en especial en estos tiempos duros.

Tengan la certeza que seguiré trabajando por el País y por el Partido, para devolverles esa confianza enorme que en estos momentos difíciles me dieron y que nunca olvidaré.

Espero que sepan comprender los motivos que me llevan a esta decisión y me comprometo a seguir en el trabajo, alentando y entusiasmando a los jóvenes para que se integren a la vida política.

Reitero, creo que es el momento de la grandeza de espíritu, la amplitud de miras y de poner primero al País y al Partido y luego a uno mismo.

Al nuevo Comité Ejecutivo Nacional, los mejores deseos de éxito y les aseguro mi apoyo cada vez que lo requieran o lo necesiten.

Hago propicia la oportunidad para reiterarles las seguridades de mi más alta y personal estima.

 

Pedro Bordaberry
Convencional Nacional

 

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