Mis palabras en el Senado a 45 a√Īos del Milagro de los Andes

SE√ĎOR BORDABERRY.–¬†Gracias, se√Īora presidenta.

Hago m√≠as las palabras del se√Īor senador Mieres en el saludo a todos los que hoy nos acompa√Īan.

¬ŅPor qu√© recordar? ¬ŅPor qu√© homenajear? ¬ŅPor qu√© estamos ac√°? ¬ŅPor qu√© este acierto del se√Īor senador Mieres de convocar a esta sesi√≥n del Senado y hacer un alto en nuestro trabajo? Porque los grandes actos, los hechos que nos marcan, sirven como ejemplo para nosotros y para las generaciones que vienen atr√°s.

Esto no es solamente un homenaje, se√Īora presidenta, a los protagonistas QUE SOBREVIVIERON y a los que no pudieron volver, sino tambi√©n un destaque a un modelo del que se sacan ense√Īanzas, del que se aprende. Se tiene la impresi√≥n, cuando se estudia la historia, de que los grandes h√©roes se pasaban todo el d√≠a haciendo grandes cosas: de que San Mart√≠n se pasaba cruzando Los Andes, de que Bol√≠var se despertaba y dec√≠a: ¬ęVoy a ver qu√© pa√≠s de Am√©rica libero hoy¬Ľ, pero nos olvidamos de que los grandes h√©roes, aun esos que nos marca la historia, fueron seres humanos como nosotros, que en momentos supremos tuvieron claro c√≥mo proceder.

De ah√≠ la necesidad de recordar, de homenajear estos hechos, porque nos sirven de ejemplo a todos nosotros y a los que vienen atr√°s. Las sociedades, los pa√≠ses y las naciones se van formando por este tipo de ejemplos y acciones de quienes, enfrentados a determinadas circunstancias, reaccionan de una forma excepcional, como es este caso. De ah√≠ quiz√°s tambi√©n que estos sobrevivientes hoy sean m√°s ejemplo fuera del pa√≠s que dentro; quiz√°s porque los vemos tan de carne y hueso, tan cercanos ‚Äďhacen knock-on, como hacemos nosotros; se enojan; competimos‚Äď, no nos damos cuenta de que esos h√©roes son seres como todos pero que ANTE LA ADVERSIDAD REACCIONARON¬† de una forma distinta.

Y tan son ejemplos, que los convocan hoy de todo el mundo para dar charlas motivacionales. Es m√°s: la selecci√≥n de Colombia est√° en el mundial de f√ļtbol porque convoc√≥ a uno de ellos, antes del √ļltimo partido, para que les diera una charla motivacional. Hoy, lamentablemente, los h√©roes son esos deportistas que hacen un gol en la hora o atajan un penal y no los que llevan a cabo estas grandes acciones como la que estamos recordando EN ESTE HOMENAJE.

¬ŅC√≥mo agregar una perspectiva distinta a este hecho? ¬ŅC√≥mo hacerlo? Yo creo que es buceando en las causas, en algunos de los motivos que ‚Äďdesde mi perspectiva‚Äď marcaron estas reacciones, que marcaron estas acciones, que marcaron c√≥mo se sali√≥ de esa situaci√≥n extrema.

Dice Jorge Luis Borges, en el cuento El atroz redentor Lazarus Morell, que hace referencia a los esclavos del Mississippi, que la causa de esa historia es el pedido que hizo fray Bartolom√© de las Casas a Carlos V para que lo autorizara a importar negros esclavos del √Āfrica con el fin de sustituir a los indios en las minas antillanas. Y dice que a partir de ese pedido sucedieron un mont√≥n de hechos como, por ejemplo, la Guerra de Secesi√≥n en Estados Unidos; y, me animar√≠a a decir, el arte de Carlos P√°ez Vilar√≥ y sus candombes, porque esa migraci√≥n de africanos, forzada, tremenda, a Am√©rica, ¬°vaya si fue la causa de muchos hechos posteriores!

En Japón se habla del efecto mariposa: de algo que aconteció hace mucho tiempo y que, si no hubiera tenido lugar ese aleteo DE LA MARIPOSA, las cosas quizá no hubieran sido las mismas.

¬ŅY cu√°les son, a mi juicio, algunos de esos aleteos de mariposa, de las causas de lo que se vivi√≥? El primero ‚Äďpuede verse la foto que se exhibe en la pantalla‚Äď se remonta a 1823, a un colegio en un pueblo que se llamaba ‚Äďy se llama‚Äď Rugby, a orillas del r√≠o Avon, en el condado de Warwickshire, ubicado en el medio oeste de Inglaterra. All√≠ hab√≠a una escuela en la que se jugaba al f√ļtbol, pero un d√≠a, en un partido durante el recreo, cuenta la historia que uno de los alumnos, William Webb Ellis, con fina desobediencia a las reglas del juego del f√ļtbol ‚Äď¬ęfina desobediencia¬Ľ‚Äď, en vez de patear la pelota, la tom√≥ con sus manos, sali√≥ corriendo hacia el arco contrario y se zambull√≥. Rivales y compa√Īeros corrieron detr√°s de √©l y no lo pudieron parar. Y ah√≠ naci√≥ el juego del rugby. Dicen que el arco de esa cancha de f√ļtbol estaba hecho con √°rboles que, si bien cruzaban sus ramas como travesa√Īo, estas segu√≠an hacia arriba ‚Äďde ah√≠ viene la ¬ęH¬Ľ de la meta‚Äď y que, de tanto zambullirse sobre la pelota al anotar, esta empez√≥ a quedar ovalada y no redonda.

El rugby, al igual que el f√ļtbol, proven√≠a del juego de hurling, que hab√≠a sido importado por los romanos cuando estos conquistaron la Britania. Lo cierto es que ese juego, esa ¬ęfina desobediencia¬Ľ de las reglas del f√ļtbol de William Webb Ellis, fue evolucionando, pero siempre ‚Äďsiempre‚Äď tuvo determinados valores, valores que todos quienes lo practicamos, lo practicaron y lo practican comparten y se han formado con ellos. El trabajo en equipo es uno de esos valores; es impensable, en un deporte de quince jugadores por lado, que no haya trabajo en equipo, y m√°s cuando tienen diferentes f√≠sicos. Unos empujan, otros saltan, otros corren, otros pasan; unos son r√°pidos, otros son lentos.

Hay un dicho maor√≠ que expresa que el rugby es un deporte en el que catorce compa√Īeros se esfuerzan para que el decimoquinto anote, pero cuando empieza la jugada ninguno de ellos sabe qui√©n va a anotar, y TODOS DEBEN ESFORZARSE PARA ELLO.

Otro de los valores del rugby es el respeto por las decisiones del capitán. Decide uno y los demás cumplen, aun pensando que no es lo correcto. No hay forma alguna de lograr éxito en un equipo si no se tiene ese valor del respeto por las decisiones del capitán.

Otros valores son: el √°rbitro siempre tiene raz√≥n y el de enfrente nunca es un enemigo ‚Äďquiz√°s este sea el m√°s importante‚Äď sino un adversario al que se respeta.

El segundo efecto mariposa nos lleva a otro pueblo de las Islas Brit√°nicas, a Callan, en el condado de Kilkenny, Irlanda, all√° por el 1700. Ah√≠, en medio de dur√≠simas persecuciones a los cat√≥licos, en una granja, nace, en 1762, Edmundo Ignacio Rice. RICE Fue un beato y pedagogo irland√©s que dedic√≥ su vida a educar a los ni√Īos pobres y fund√≥ los Hermanos Cristianos, los Christian Brothers. En el a√Īo 1996 fue beatificado por Juan Pablo II.

En 1950 un grupo de familias cat√≥licas de Uruguay se reuni√≥ para procurar la llegada a Uruguay de los Hermanos Cristianos para crear un colegio basado en los valores de Edmundo Ignacio Rice. En 1955 llegaron los hermanos Doorley y Ryan, que eligieron la primera sede del colegio en la rambla y Puyol. Al poco tiempo, Doorley fue sustituido por el hermano Patrick Kelly ‚Äďcreo que por ah√≠ hay una calle que lo recuerda‚Äďy, como el colegio estaba ubicado frente al mar, el hermano Kelly, que era muy devoto de la Virgen, encomend√≥ el colegio a su protecci√≥n y le llam√≥ Stella Maris. En 1961, el colegio se mud√≥ a su actual ubicaci√≥n, en la calle M√°ximo Tajes.

A los valores cristianos que ese colegio impartió siempre, le sumó el del deporte, en especial, el rugby; allí se empezaban a encontrar EL RUGBY Y LOS VALORES CRISTIANOS. La visión actual del colegio es la de promover el trabajo en equipo y buscar la excelencia, la solidaridad, el liderazgo transformador, los valores evangélicos y la espiritualidad.

He conocido ‚Äďy conozco‚Äď muy de cerca a muchos integrantes de ese colegio. Es m√°s: tengo muchos amigos exalumnos. Los conoc√≠, justamente, a trav√©s del deporte ‚Äďel rugby‚Äď, compitiendo con ellos desde muy joven. Digo que compet√≠a con ellos porque en el rugby no se compite contra alguien sino con alguien, con el adversario circunstancial que nos obliga a esforzarnos y a ser mejores si queremos triunfar.

Aqu√≠ hago un alto, porque todo esto ‚Äďel trabajo de equipo, los valores, el respeto hasta por la propia naturaleza, el poder convivir con ella y sacarle beneficios para sobrevivir‚Äď se va a manifestar despu√©s en la lucha tremenda QUE TUVIERON contra la adversidad en la monta√Īa.

Pido disculpas por esta peque√Īa desviaci√≥n personal, pero creo que implica congratularse por haber podido compartir una cancha, un tiempo, con quienes protagonizaron esta epopeya, como bien la defini√≥ el se√Īor senador Mieres.

El tercer efecto mariposa es el Uruguay. As√≠ como aquellos valores cristianos y del rugby de Edmundo Ignacio Rice, los Christian Brothers Y DEL RUGBY UNION indudablemente influyeron en c√≥mo se reaccion√≥, tambi√©n la esencia del uruguayo tuvo mucho que ver. Este pa√≠s, peque√Īo en su extensi√≥n territorial, SIEMPRE se caracterizO por el hecho de que los orientales sacan fuerzas en la adversidad, en lugares en los que otros, por lo general, no pueden hacerlo. Algunos le llaman garra y otros, sencillamente, rebeld√≠a.

LO CIERTO ES QUE ESE ESPIRITU DE REBELDIA, DE ESFUERZO DE LOS ORIENTALES SE SUMO A LOS VALORES MENCIONADOS.

El cuarto efecto mariposa ocurre en un peque√Īo lugar de la cordillera de los Andes, que no es donde cay√≥ el avi√≥n. Tiene lugar en una casa humilde, con un patio con horno de greda, un parronal techado y gallinas que andan caminando por ah√≠ y picoteando aqu√≠ y all√°. Esa casa est√° en la precordillera de San Fernando, y ah√≠ viv√≠a un hincha del club de f√ļtbol Colo- Colo; sus hijas me dicen que hoy est√°N ac√°.

En una de las paredes DE ESA CASA se puede observar una imagen del Papa con la frase ¬ęTodo tuyo, Mar√≠a¬Ľ ‚Äďde vuelta est√° Stella Maris ah√≠‚Äď, lo que revela que en esa casa tambi√©n est√°n los valores morales y la fe cat√≥lica de quienes la habitan.

Su morador es don Sergio Catal√°n, un arriero que recorre montes y quebradas llevando ganado. Dice DON SERGIO que el invierno del a√Īo 1972 fue de los m√°s duros que se recuerda, que cay√≥ mucha nieve.

En octubre de ese mismo a√Īo 1972, un grupo de deportistas y familiares del equipo de rugby del Old Christians se traslad√≥ a Chile en un avi√≥n de la Fuerza A√©rea. Lo que sucedi√≥ es bien conocido: el accidente, la ca√≠da del avi√≥n en la cordillera de Los Andes ‚Äďentre Mendoza y Santiago‚Äď, los amigos que perdieron la vida, lo que tuvieron que enfrentar los sobrevivientes, la dura ‚Äďcreo que dur√≠sima; no debe haber algo m√°s duro que esto‚Äď prueba de vida que tuvieron que afrontar y c√≥mo lograron superarla. Soportaron temperaturas bajo cero, falta de alimentos, muerte de amigos y familiares, desaz√≥n ante la falta de noticias o ante la noticia de que los hab√≠an dejado de buscar, y una decisi√≥n extrema y suprema para sobrevivir. No voy a insistir en esto porque se han escrito varios libros ‚Äďque todos hemos le√≠do‚Äď, se han hecho pel√≠culas ‚Äďque todos hemos visto‚Äď, se han dado conferencias y se han publicado cientos de art√≠culos.

Lo que todos los uruguayos leemos y escuchamos sobre lo que ocurri√≥ en la cordillera nos produce admiraci√≥n y orgullo por la forma en que reaccionaron en ese momento y por la forma en que lo hicieron despu√©s. En m√°s de una entrevista han dicho: ¬ęNo somos h√©roes¬Ľ. Y lo repiten una y otra vez cuando recuerdan esos momentos en los que la vida, Dios, los puso a prueba. ¬ŅC√≥mo sucedi√≥? ¬ŅPor qu√© sucedi√≥? Supongo que se lo preguntar√°n, y es dif√≠cil responderlo. Quiz√°s solo Dios tiene la respuesta.

Lo que s√≠ creo es que para enfrentarlo, para superarlo y hasta para vivir despu√©s del retorno, fueron fundamentales esos valores construidos durante tanto tiempo. Esos valores forjaron su personalidad y los ayudaron a reaccionar como lo hicieron; los de Edmundo Ignacio Rice y los de los Hermanos Cristianos ‚Äďde solidaridad, de trabajo en equipo, de excelencia que encomendaban a Stella Maris‚Äď que llegaron a Uruguay en la d√©cada de 1950; los del rugby, fruto de esa fina desobediencia de Webb Ellis ‚Äďde trabajo en equipo, de esfuerzo compartido, de liderazgo y de respeto por el rival, en este caso el m√°s temible de todos: la monta√Īa‚Äď; y los que compartimos los uruguayos: de garra y de no rendirse nunca ante la adversidad. Esa conjunci√≥n de formaci√≥n y valores que recibieron, sumados a los valores personales que evidentemente todos ellos tienen, fueron los que les permitieron salir adelante. Tambi√©n fue ese colegio consagrado a Stella Maris, que se cruz√≥ con un HOGAR tambi√©n consagrado a Mar√≠a, el de ese arriero humilde, trabajador, que viv√≠a en la precordillera de San Fernando, que ley√≥ el mensaje m√°s conmovedor de todos ‚Äď¬ęVengo de un avi√≥n que cay√≥ en las monta√Īas¬Ľ‚Äď y que¬† reaccion√≥ r√°pidamente y no dud√≥, lo que permiti√≥ el rescate.

Esos valores, adem√°s, se manifestaron el d√≠a despu√©s, muy especialmente por parte de las madres de los que sobrevivieron y de los que no sobrevivieron. Esos valores, que sirvieron para que algunos pasaran esa dura prueba de la monta√Īa, se siguen aplicando hasta el d√≠a de hoy. Vaya mi recuerdo muy especial para ellos, para los familiares de los que quedaron en la monta√Īa, que eligieron la mejor forma de homenajearlos y de recordarlos: ayudando a otros con esos mismos valores evang√©licos de solidaridad. La Biblioteca Nuestros Hijos, que trabaja por los dem√°s, es el lugar que encontraron donde mitigar el dolor y homenajear y recordar en el trabajo solidario a quienes quieren, porque los siguen queriendo; ejemplo que se vio tambi√©n cuando la tragedia, el a√Īo pasado, del avi√≥n que transportaba integrantes de un club de f√ļtbol brasile√Īo EN la carta que enviaron a sus familiares.

Entre los familiares de los sobrevivientes de los Andes hab√≠a uno que se destacaba, Carlos P√°ez Vilar√≥, por ser un artista extraordinario. Quiz√°s por su notoriedad ten√≠a m√°s posibilidades de seguir buscando EN EL PROPIO PAIS DONDE HABIA OCURRIDO EL ACCIDENTE, y quiz√°s as√≠ lo sinti√≥. Tuve la gracia de Dios de gozar de su amistad, que hoy contin√ļo con su hijo.

La historia de Carlos padre tambi√©n es conocida: se fue a Chile y no par√≥ de buscar el avi√≥n. Al dejar Uruguay le prometi√≥ a Madel√≥n ‚Äďsu mujer‚Äď y a sus hijas que volver√≠a con Carlitos Miguel, su hijo. Durante semanas ‚Äďque se transformaron en meses‚Äď Carlos busc√≥ y busc√≥. Cerca de la Navidad, se ve que dud√≥ y decidi√≥ volver a Uruguay ‚Äďsu relato es impactante‚Äď. PERO no hab√≠a encontrado a Carlitos Miguel, aunque le hab√≠a prometido a su mujer y a sus hijas que lo har√≠a. Entonces, se le ocurri√≥ comprar un perrito y traerlo. ¬°Qu√© tiempos aquellos! En lugar de declararlo, lo meti√≥ en un bolso y se subi√≥ al avi√≥n con el perrito DE CONTRABANDO. ¬°Qu√© tiempos! ¬°Imag√≠nense hoy subirse a un avi√≥n con un perro y no declararlo, cuando no se puede subir con una cruz, con un collar! Cuando el avi√≥n estaba por despegar hacia Uruguay suben los carabineros y preguntan: ¬ę¬ŅQui√©n es Carlos P√°ez Vilar√≥?¬Ľ. En ese momento, Carlos padre pens√≥ que lo hab√≠an descubierto llevando un perro. Entonces, se para y cuando va a dar explicaciones, le dicen: ¬ęApareci√≥ el avi√≥n. Hay sobrevivientes¬Ľ.

Siempre hemos visto estoS HECHOS desde la óptica de los protagonistas, pero imaginemos la situación desde la óptica de los familiares que estaban acá, esperándolos.

En el camino A CARLOS le dicen que hab√≠an aparecido sobrevivientes pero que no sab√≠an cu√°ntos ni qui√©nes eran. Cuando llega a las oficinas le informan que le van a dar una lista. En aquel entonces, Carlos P√°ez ten√≠a amistad con Thomas Friedman, un periodista de Radio Carve, y arregla para LEER la lista AL AIRE: quer√≠a que todos los padres se enteraran al mismo tiempo de qui√©nes hab√≠an sobrevivido y qui√©nes no; no quer√≠a ventajas. Entonces, cuando le dieron la lista puso una hoja en blanco arriba DE LA QUE TENIA ESCRITO LOS NOMBRES Y FUE DEJANDO DE A UNO A DESCUBIERTO PARA LERRLOS, y durante la transmisi√≥n empez√≥ a leer los nombres. Friedman le pidi√≥ que repitiera los nombres y √©l los iba leyendo uno a uno. Cuando llega al de su hijo, con voz quebrada dice: ¬ęCarlos P√°ez, mi hijo. ¬°Mi hijo!¬Ľ. Todo el pa√≠s lo estaba escuchando.

Creo que la mejor forma de terminar mi exposici√≥n, se√Īora presidenta, es escuchando la voz de Carlos P√°ez, en su relato con Friedman, leyendo la lista de nombres. Aclaro que esta fue la segunda transmisi√≥n ‚Äďno la primera‚Äď, porque le pidieron que la repitiera.

Como bien dec√≠a el se√Īor senador Mieres, ¬°que esta vivencia sea ense√Īada como ejemplo de valores y de superaci√≥n frente a la adversidad!

(Se emite audio con la voz de Carlos Páez Vilaró

leyendo la lista de los sobrevivientes de la tragedia).

‚ÄďMuchas gracias, se√Īora presidenta.

 

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